Conoce las ventajas de una lavadora secadora

Lo primero es saber qué es exactamente una lavadora secadora. Muy fácil: efectivamente se trata de una lavadora que incluye una función de secado para no tener que tender la ropa.

Esta característica no sólo nos permite tener dos aparatos de línea blanca en uno, sino que nos va a permitir también usar las funciones de manera independiente. Es decir, si queremos solo lavar, lo podemos hacer y, si lo que necesitamos es secar una prenda, también se puede hacer por separado.

De esta ventaja se derivan otras muchas que van a hacer que nuestro trabajo en casa sea menor y que aumente el tiempo que tenemos para descansar o para ver por fin ese capítulo de fin de temporada sentados en el sofá.

La principal ventaja de una lavadora secadora: ganar espacio

La primera ventaja es obvia, una lavadora secadora ocupa la mitad de espacio que una lavadora y una secadora, así que ahorramos espacio en la habitación.

Es cierto que, con una lavadora de carga frontal, podemos disponer ambos electrodomésticos en vertical pero, aún así, tendremos una columna el doble de alta.

Así pues, la primera de las ventajas de una lavadora secadora es que no renunciamos a ninguna de las comodidades de ambos electrodomésticos por separado, pero usamos la mitad de espacio.

No volverás a depender de tendederos

Una secadora es altamente recomendable en zonas de frío o lluviosas pero, en el resto, también se hace difícil tender la ropa en el exterior en otoño e invierno.

Con una lavadora secadora no dependes del clima y tampoco tienes que depender de un tendedero que, en algunos casos, nos obliga a mover muebles y hacer malabarismos con la disposición de las habitaciones.

Con un solo electrodoméstico lavas y secas la ropa sin depender de que fuera haga frío, sin estar pendiente de que llueva y sin tener durante horas el tendedero en medio de una habitación.

Poder usar ambas funciones por separado

Una de las principales ventajas de una lavadora secadora es que podemos lavar y secar en el mismo ciclo de lavado o hacerlo por separado, lavando o secando según nos convenga.

Por ejemplo, las prendas que lavamos a mano podemos secarlas al instante y aquellas prendas que sólo necesitan un ligero enjuague, también. 

Del mismo modo, en verano o en los días soleados en los que preferimos tender al sol, podemos usar sólo la lavadora y prescindir de la función de secado.