¿Cuál es la temperatura ideal de una casa?

El confort ideal en una vivienda depende de muchos factores y, entre ellos, la temperatura. Cuando se trata de los grados, hay una discusión sobre la temperatura óptima para proporcionarnos confort sin caer en gasto energético excesivo al activar un sistema de calefacción doméstico.

La temperatura de confort se sitúa entre los 18°C y los 21°C para una persona en reposo y entre los 16°C y los 18°C para una persona activa, pero varía en función de la labor que se esté realizando. En otras palabras, las condiciones térmicas ideales son el resultado de la temperatura real y el calor liberado por el cuerpo humano en el ambiente.

Un individuo sentado y en reposo – que apenas libera calorías a su alrededor – necesitará de una atmósfera más caldeada para alcanzar su temperatura de confort y, por otro lado, una persona activa siempre necesitará menos grados para compensar el calor liberado al efectuar trabajos físicos. Además de la activad o inactividad, también es relevante el número de personas en presentes en una habitación, el tipo de ropa, la humedad o incluso la velocidad del aire.

¿En qué influye la humedad en la temperatura ideal de una casa?

Cuando hablamos de la humedad del aire, no nos referimos únicamente a la humedad que pasa del exterior al interior, sino que también aludimos a la humedad liberada en las actividades cotidianas como: cocinar, respirar, ducharse, etc. Para alcanzar la temperatura ideal en el hogar, es importante que la humedad relativa del aire esté por encima de 40% y que no supere el 60%. Además de incidir negativamente en el confort térmico en el hogar, una alta proporción de la humedad también favorece el desarrollo de patologías respiratorias, la condensación y la formación de moho.

Los especialistas insisten en la recomendación para encontrar el equilibrio perfecto entre el confort térmico y el consumo energético. Es importante recordar que el consumo energético aumenta alrededor de un 7% por cada grado que aumentamos o descendemos la temperatura.